AgroCampanaNoticias

“Reinas mecánicas”: un fascinante libro revive la historia de las fábricas de cosechadoras argentinas

Fuente: Infocampo 08/02/2026 06:53:27 hs

José María Barrale, un historiador y coleccionista de maqiunaria agrícola, publicó “Reinas Mecánicas II”: un libro de 600 páginas y 500 fotos antiguas que rescata la vida de las 50 fábricas de cosechadoras que marcaron para siempre a la industria nacional

Hay libros que se leen. Y hay otros que se escuchan.

Reinas mecánicas II, la nueva obra de José María Barrale, pertenece claramente al segundo grupo: en cada página se oye el golpeteo del taller, el ronquido del motor arrancando en frío, el chirrido del hierro recién soldado y el murmullo de generaciones enteras que encontraron en las cosechadoras algo más que un medio de trabajo. Hallaron identidad.

El apasionado coleccionista e investigador de la historia de la maquinaria agrícola argentina y universal, oriundo de Colonia Castelar, un pequeño pueblito de la provincia de Santa Fe, acaba de publicar su obra más ambiciosa y emotiva: más de 600 páginas, 500 fotografías inéditas y la reconstrucción minuciosa de la historia de las 50 fábricas de cosechadoras que existieron en la Argentina.

Un trabajo que no solo documenta el pasado, sino que late en el corazón de cada generación que revive el presente.

Este libro no habla de máquinas, habla de personas. Las cosechadoras fueron la excusa para contar la vida de un país que se hizo laburando”, resume Barrale, con una emoción que atraviesa todo el proyecto.

Reinas mecánicas II no es una continuación convencional de su anterior versión. Es una profundización, una deuda saldada y, al mismo tiempo, un acto de resistencia contra el olvido que involucra a miles de personas que hicieron historia en la época dorada de la industria nacional.

José María, un coleccionista único en Colonia Castelar: tiene más de 14.000 folletos de máquinas agrícolas

COSECHADORAS: UNA PULSEADA CONTRA EL TIEMPO

Llegar a este libro no fue sencillo. Barrale lo define, sin rodeos, como una batalla personal. “Hubo momentos en los que me pregunté si tenía sentido seguir, si a alguien le iba a importar esta historia. Fue una pulseada muy grande contra el cansancio, contra el tiempo y contra el olvido”, confiesa en diálogo con Infocampo.

Durante años recorrió pueblos, archivos, talleres abandonados, galpones que aún conservaban el olor a aceite viejo y papeles amarillentos que nadie había vuelto a mirar. Golpeó puertas, habló con antiguos operarios, con hijos y nietos de fundadores, con mecánicos jubilados que todavía recuerdan de memoria cada tornillo.

“Cuando recibí el libro de la mano del editor, sentí algo muy parecido a cuando nace un hijo; por eso se lo dediqué a ellos. Fue un alivio, orgullo, emoción. Y también un vacío, porque sabés que cerraste una etapa muy fuerte de tu vida”, relata emocionado.

En cada página se percibe esa entrega total: noches sin dormir, fines de semana robados a la familia, viajes interminables y una obsesión clara por no dejar nada afuera, respetando la trayectoria de cada una de las industrias.

EL VERDADERO HOMENAJE: LOS TRABAJADORES

A diferencia de muchos registros históricos centrados en marcas o empresarios, Barrale tomó una decisión poco habitual: poner nombre y apellido a los trabajadores de las fábricas. Soldadores, torneros, administrativos, armadores. Personas.

La historia de la primera cosechadora de Sudamérica, que se fabricó en Argentina

Yo quería que el tipo que trabajó 40 años en una fábrica y nunca salió en una revista, se vea reflejado. Que su familia pueda abrir el libro y decir: ‘Mirá, acá está el abuelo’”, explica con orgullo el entrevistado.

En capítulos dedicados a fábricas como AUMEC o MAGNANO, de la localidad cordobesa de San Francisco, aparecen listados completos de empleados, con funciones y trayectorias. No como un detalle menor, sino como protagonistas centrales.

“Las fábricas no fueron solo marcas. Fueron comunidades. Y si no contamos eso ahora, no lo cuenta nadie más”, advierte en reconocimiento a cada uno de los protagonistas que por entonces ponían a funcionar las fábricas.

Para Barrale, hoy sería imposible encarar un trabajo así. “Se están perdiendo los vínculos directos. Muchos descendientes no saben lo que hicieron sus padres o abuelos. Hubo fábricas que exportaron al mundo y hoy nadie lo recuerda, ni siquiera sus familias”, insiste el escritor.

UNA VIDA ATRAVESADA POR LAS COSECHADORAS

La relación de Barrale con las cosechadoras no nació en un escritorio. Nació encima de una máquina. En 1983, siendo estudiante secundario, tomó una decisión que marcaría su vida: dejó la escuela para subirse a una cosechadora durante la campaña de trigo.

Yo me crié entre rastrojos. La cosechadora fue mi escuela y mi universidad”, dice sin romanticismos, pero con orgullo.

Esa decisión dejó una cuenta pendiente que, décadas después, decidió saldar. A los 58 años volvió a estudiar en una escuela nocturna para terminar el secundario. Lo hizo con tal compromiso que fue elegido portastandarte.

“Quería darles un mensaje a mis hijos: nunca es tarde. Así como nunca es tarde para contar nuestra historia industrial”, reflexiona. Esa misma perseverancia es la que se respira en Reinas Mecánicas II, una obra que supera ampliamente a su antecesora en volumen, profundidad y estructura.

CINCUENTA FÁBRICAS, UNA SOLA HISTORIA VIVA

A diferencia del primer libro, donde las historias aparecían más entrelazadas, en esta segunda entrega cada fábrica cuenta con su capítulo propio, con una narrativa ordenada, exhaustiva y específica.

Barrale viajó por todo el país para reconstruir cada caso: Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires y Entre Ríos, entrevistando protagonistas directos. “No quise repetir relatos. Fui a buscar a los que estuvieron ahí, a los que vieron nacer esas máquinas”.

Entre las marcas aparecen nombres que marcaron época y otros que el tiempo había empezado a borrar: PRAT, ALASIA, MARANI, AGRINAR, DRUETA Y RYCSA, FCA, DALMAZO y BAILONE, LA SOBERANA, BELGRANO Y FRIC PIGUE, la primera cosechadora propulsada del mundo, creada en 1917: VASSALLI, BERNARDÍN, SENOR, DANIELE, GIUBERGIA, entre otras.

“Cada una de esas fábricas tiene una historia de esfuerzo, de ingenio criollo y de sueños enormes”, resume el autor del libro, destacando que solo una fábrica nacional que produce cosechadoras en la actualidad sigue estando en pie en el país.

EL AMIGO QUE VIVE EN CADA PÁGINA

Si hay un hilo emocional que atraviesa todo el libro, ese es el recuerdo del historiador y coleccionista de Arequito, Santa Fe, Tadeo Buratovich, amigo íntimo y colaborador de Barrale, fallecido antes de ver la obra publicada. “Este libro también es de Tadeo. Sin él, muchas cosas no existirían”, dice, con la voz quebrada.

Historias de la maquinaria agrícola argentina: la fábrica que vendió 12 cosechadoras en un día

Buratovich participó activamente en la investigación y el diseño. La tapa del libro es un dibujo que le regaló a Barrale el día de su casamiento. Los capítulos de GEMA, GIUBERGIA Y AUMEC conservan su impronta intacta.

“Tadeo soñaba con publicar un libro así y no pudo. Yo tenía que asegurarme de que su nombre quedara para siempre ligado a esta historia”, afirma. El agradecimiento inicial del libro es un homenaje explícito y conmovedor.

UN LIBRO QUE YA ES PIEZA DE COLECCIÓN

La recepción superó todas las expectativas. “La gente me escribe emocionada. Muchos descubren fábricas de las que nunca habían escuchado hablar”, cuenta Barrale.

Hoy, la distribución la realiza él mismo: entre 10 y 15 envíos diarios, contacto directo con los lectores y una relación casi artesanal con cada comprador. “Este libro no es para leer rápido. Es para sentarse, mirar las fotos, recordar, emocionarse”, recomienda.

Lector de Corrientes disfrutando de Reinas Mecánicas II

Reinas mecánicas II ya no es solo un libro. Es una pieza de colección, un documento irrepetible y una declaración de amor a la industria nacional. “Las cosechadoras fueron reinas. Y como todas las reinas, merecían que alguien contara su historia como corresponde”, cierra Barrale, un tipo sencillo, simple y amante de la amistad.

Para adquirir esta ejemplar obra maestra, los interesados pueden comunicarse directamente con José María vía WhatsApp, donde el autor brinda información sobre el valor del ejemplar y el envío certificado a todo el país.

Una experiencia directa, personal y coherente con el espíritu de una obra hecha con las manos, el corazón y la memoria, con el testimonio vivo de empresarios, trabajadores y usuarios que fueron haciendo camino y cosechando historias.

Cuando lo viejo funciona: la cosechadora Di Tullio 64 que sigue haciendo historia en Médanos

Seguir leyendo


Noticias recientes