¿Pasaporte francés, raíces croatas?: la polémica sobre el roble y la crianza del vino que dejó Sitevinitech
La tonelería, uno de los insumos más utilizados por la industria, tradicionalmente ha sido la de Francia o Estados Unidos. Sin embargo, nuevos jugadores desembarcaron en la feria para ganarse un lugar en las bodegas locales.
En un momento en el que la crianza de vinos atraviesa un punto de inflexión en el que la historia, los recursos forestales y las dinámicas comerciales se cruzan, la última edición de la Sitevinitech dejó una polémica respecto a la tonelería.
Es que la irrupción de nuevos jugadores ha puesto sobre la mesa viejas disputas que hoy se presentan en un mercado cada vez más competitivo.
Mientras que el mercado tradicional ha estado históricamente condicionado por el dominio del roble americano y, sobre todo, del roble francés -considerado por décadas el estándar de oro de la vitivinicultura-, una veta alternativa de alta gama emerge desde el este de Europa: el roble de Eslavonia, proveniente de Croacia.
Este fenómeno no solo plantea una nueva opción organoléptica para las bodegas, sino que desata una sutil controversia respecto a la verdadera procedencia de la madera utilizada por las grandes tonelerías galas, tal como lo expresó en una charla con Infocampo Orlando Lima, ejecutivo de ventas del área de Cuyo para Barricas Croatas, una de las empresas que hizo su debut en la feria mendocina.
LA TONELERÍA EN CROACIA
Para los especialistas del sector, el ingreso de nuevas regiones productoras responde tanto a la necesidad de diversificación frente a la escasez física de madera como a factores geopolíticos históricos. Durante el siglo XX, el acceso a determinados recursos forestales europeos se vio interrumpido por el mapa político de la posguerra.
“Croacia estuvo 70 años oprimida por el comunismo, lo que le hizo mucho daño y no permitió que esto se conociera a nivel global”, explicó Lima.
Según el especialista, el mercado actual asiste al resurgimiento de un material de características excepcionales que permaneció aislado de las cadenas comerciales de Occidente durante décadas.
Las especificaciones técnicas de este recurso resultan determinantes para la alta gama vitivinícola. El roble de Eslavonia que se comercializa actualmente proviene de “bosques que tienen 500 años de antigüedad y se elaboran con árboles que se cortan cuando tienen entre 120 y 150 años”.
Esta longevidad y lentitud de crecimiento garantizan un grano extremadamente fino, ideal para una microoxigenación controlada del vino sin una cesión invasiva de taninos.
LA POLÉMICA DEL ORIGEN
Pero la discusión central radica en la soberanía de la materia prima. Históricamente, las barricas francesas ganaron reputación global gracias a la política forestal iniciada en el siglo XVII por Jean-Baptiste Colbert para la armada de Luis XIV, centralizada en bosques estatales prestigiosos como Tronçais, Bercé o Allier.
Sin embargo, el crecimiento de la demanda vitivinícola mundial ha presionado los límites de su capacidad de abastecimiento sostenible.
Desde la perspectiva de los nuevos importadores de madera de Europa del Este, la histórica “inundación de barricas en los mercados sudamericanos” generó la noción de que toda la madera roble se genera dentro del territorio francés.
No obstante, Lima planteó un matiz crítico sobre la cadena de suministro actual: “Francia hace muchos años que prácticamente no tiene madera propia. Son ancestralmente conocidos por la inundación de barricas en los mercados sudamericanos, pero hoy Francia compra esa madera en subastas públicas y el recurso viene de Croacia”, lanzó.
Más allá de la controversia, de acuerdo al referente de Barricas Croatas, su ingreso al mercado no se da con el objetivo de sustituir las preferencias existentes, sino como una apuesta por la diversificación de la oferta enológica: “No, no es un reemplazo, es un producto nuevo porque no hay barricas de roble de Eslavonia en el mercado”, completó.
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PRODUCCIÓN Y TRAZABILIDAD
Asimismo, a popularidad de los franceses también se ha extendido por el know-how artesanal y sus técnicas de tostado (bousinage), independientemente de las características que puedan aportar la exclusividad geográfica del origen.
De acuerdo con la Fédération des Tonneliers de France (Federación de Toneleros de Francia), la industria de ese país representa cerca del 75% de la demanda global de barricas de roble de alta calidad, exportando aproximadamente el 70% de su producción total.
Dada esa alta demanda, es que la industria francesa se ha visto obligada a importar materia prima por lo finito del recurso en sus bosques.
Así, el Office National des Forêts (ONF) de Francia -ente encargado de la gestión de los bosques públicos- es el encargado de regular las subastas anuales de madera para garantizar la sostenibilidad.
Si bien la escasez de madera noble obliga a la importación y al comercio de madera en pie proveniente de otras regiones de Europa, las regulaciones del sello PEFC (Program for the Endorsement of Forest Certification) e instituciones oficiales francesas exigen una trazabilidad estricta lote por lote.
Así, las tonelerías francesas de primer nivel deben certificar obligatoriamente si el origen de un grano específico corresponde a un bosque nativo francés o si procede de importaciones europeas reguladas.
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