Sin Internet no hay revolución productiva posible: la “brecha invisible” que afecta al campo argentino
Un informe elaborado por la Fundación Tejido Urbano advierte por la “desconexión rural” que sufre el país, con zonas donde apenas el 10% de la población logra acceder a un servicio tan básico y fundamental como Internet.
En los últimos años, uno de los conceptos que se ha popularizado en el campo argentino es el de las “brechas de rendimiento”: básicamente, se trata de la diferencia entre los rindes que podrían lograrse en condiciones ideales y mejorando las decisiones agronómicas, comparado con los que efectivamente se alcanzan cada año en los lotes.
Y esa brecha, en muchos casos, también tiene que ver con la falta de acceso a tecnología: mientras crecen los desarrollos agtech y las máquinas agrícolas se transforman cada vez en grandes “computadoras” procesadoras de datos, son muchísimas las zonas argentinas donde no se puede aprovechar este potencial debido a la falta de conectividad.
Por eso es que la Fundación Tejido Urbano eligió hablar de una “brecha invisible” que afecta al campo argentino, en un informe en el que analizó en profundidad los datos oficiales vinculados a la disponibilidad de conexión a Internet de los pobladores que habitan los campos en el interior del interior.
UNA “DESCONEXIÓN RURAL”
Puntualmente, la entidad citó una investigación del INTA que analiza los datos correspondientes al Censo Nacional 2022 del Indecy llegó a la conclusión que solo uno de cada tres hogares rurales tiene Internet fijo.
“Mientras que en las ciudades casi el 80% de los hogares cuenta con conexión domiciliaria, en la ruralidad dispersa (habitantes del campo) esta cifra se desploma al 36,5%”, señala el estudio.
Y agrega: “Esta desconexión no es solo técnica, sino que constituye un factor estructural que impulsa el despoblamiento rural, al limitar el acceso a derechos básicos como salud, educación y trámites digitales”.
Vale mencionar que es probable que esta tasa haya mejorado en los últimos años, gracias a los avances tecnológicos que se van logrando, pero estructuralmente sigue siendo un gran problema de alcance federal.
De hecho, el informe revela una Argentina partida en términos de conectividad, donde las provincias del norte son las más críticas: en Santiago del Estero y Formosa, el censo de 2022 determinó que solo el 11% de los hogares rurales tiene una computadora.
Una inversión necesaria: ¿cuánto costaría “iluminar” con wifi toda el área agrícola argentina?
Asimismo, Salta y Formosa presentan las mayores diferencias entre el mundo urbano y el rural, con brechas de conexión domiciliaria que superan el 40%.
En contraste, las provincias patagónicas y pampeanas mantienen niveles de cobertura por encima de la media nacional.
¿ALCANZA CON STARLINK?
Para Tejido Urbano, en tanto, un ángulo de gran interés es el desembarco de la empresa Starlink, que se supone es una solución ante este panorama.
El problema, según la Fundación, es que, si bien Starlink vendió más de 15.000 antenas en el país desde 2024, su alto costo lo limita a empresas, productores de primer nivel y habitantes de zonas urbanas saturadas (como AMBA o Vaca Muerta), sin resolver el déficit de 560.000 hogares rurales que aún no tienen internet.
¿Y LOS CELULARES?
En este contexto, la pregunta es si una solución no es el servicio a través de celulares, habida cuenta que en Argentina hay más aparatos que habitantes: puntualmente, hay 140 líneas móviles por cada 100 personas.
Además, su inserción en el ámbito rural es mayor: el 70% de la población “rural dispersa” tiene teléfonos celulares con Internet.
El problema es que, en general, su uso es individual y no garantiza el ancho de banda necesario para tareas educativas o laborales.
Como se mencionó, el problema no es solo la falta de Internet, sino también de dispositivos: mientras que en el ámbito urbano el 58,9% de los hogares urbanos tiene computadoras, en el campo ese porcentaje cae al 25,9%.
CONCLUSIONES
Bajo este panorama, definitivamente Tejido Urbano considera que hay una evidente “brecha de accesso” en el medio rural, que se evidencia en que el porcentaje de hogares que no acceden a la conectividad es mayor que en las ciudades.
“Pero también encontramos diferencias respecto a la calidad del acceso, distinguiendo el tipo de conexión -móvil o domiciliaria- o la posibilidad de acceder a un dispositivo para conectarse y realizar actividades complejas. Aquí vemos nuevamente la misma realidad: la ruralidad accede a la conectividad con peor calidad, principalmente desde teléfonos móviles y sin otros dispositivos ni conexiones hogareñas”, agrega.
Y añade: “Pero las diferencias no se quedan allí. La realidad de las provincias es diversa, con la región patagónica presentando índices por sobre la media nacional, mientras que las del norte, las que mayor población rural presentan, tienen a gran parte de su población por fuera de la red”.
“De esta forma, la brecha de conectividad que presenta el medio rural respecto al urbano constituye un factor estructural que condiciona el acceso a derechos como también configura condiciones que refuerzan procesos de despoblamiento y limitan la llegada de nuevos habitantes”, concluye.
El informe completo se puede consultar en: https://tejidourbano.org.ar/informes/radiografia-de-la-conectividad-rural-en-argentina/.
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