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Dólar, inflación y deuda: las proyecciones de la “macro”, claves para financiar la próxima campaña

Fuente: Infocampo 20/06/2026 06:43:54 hs

El economista de CREA, Francisco Anzoátegui, analizó el escenario macroeconómico argentino y planteó cuáles son las variables que deberían seguir de cerca las empresas agropecuarias al momento de decidir cómo financiarse.

La planificación financiera de las empresas agropecuarias atraviesa una etapa en la que las variables macroeconómicas vuelven a ocupar un lugar central.

Con una inflación en desaceleración, un tipo de cambio que se mantiene relativamente estable y un horizonte marcado por los desafíos de acumulación de reservas y el calendario electoral de 2027, desde CREA advierten que las decisiones de financiamiento requieren cada vez más análisis y anticipación.

Ese fue el eje de una exposición de Francisco Anzoátegui, economista de CREA, durante una nueva edición del evento virtual Economía Online, donde presentó las principales proyecciones macroeconómicas que hoy sirven de referencia para evaluar estrategias de financiamiento en las empresas del sector.

Según las estimaciones del área de Economía de CREA, publicado por el sitio Contenidos CREA, el tipo de cambio nominal podría converger a valores inferiores a los $1.700 por dólar hacia finales de este año, mientras que para fines de 2027 el escenario base se ubica en torno a los $2.000 por dólar.

A su vez, las proyecciones contemplan una inflación mensual estabilizada alrededor del 2% o incluso algo por debajo en los próximos meses, junto con una tasa de interés de referencia que tendería a incrementarse levemente hacia el cierre del año.

UN CONTEXTO QUE CONDICIONA LAS DECISIONES

Para Anzoátegui, estas variables son fundamentales a la hora de definir si conviene asumir compromisos financieros en pesos o en dólares. Sin embargo, aclaró que las estimaciones para 2027 están sujetas a la incertidumbre propia de un año electoral.

Las hipótesis están condicionadas por las tensiones propias de un año electoral“, señaló el economista en referencia a las elecciones presidenciales previstas para octubre del próximo año.

En este contexto, destacó que las proyecciones macroeconómicas deben complementarse con las expectativas particulares de cada empresa para construir estrategias financieras acordes al riesgo que cada productor está dispuesto a asumir.

SUPERÁVIT FISCAL Y EL DESAFÍO DE LAS RESERVAS

Durante su análisis, Anzoátegui destacó que uno de los principales pilares del programa económico actual es la consolidación fiscal.

Tras haber heredado un déficit cercano a tres puntos del Producto Bruto Interno (PBI), la administración nacional logró revertir esa situación y alcanzar un superávit del 1,8% del PBI en su primer año de gestión.

La meta para este año se mantiene en niveles similares, con un superávit proyectado del 1,4% del producto.

Sin embargo, el especialista advirtió que comienzan a observarse señales de desaceleración en la recaudación tributaria real, especialmente por la menor actividad en sectores como la industria, el comercio y la construcción.

En paralelo, el Banco Central enfrenta el desafío de fortalecer su posición externa. Actualmente, las reservas internacionales brutas rondan los 50.000 millones de dólares.

“A pesar de la magnitud nominal, el ratio reservas/PBI representa apenas la mitad del nivel observado en economías comparables de la región, como Brasil o México, por lo que duplicar ese volumen se presenta como una necesidad de mediano plazo para garantizar la resiliencia ante shocks exógenos”, explicóel especialista.

El economista recordó además que el Banco Central logró alcanzar anticipadamente la meta anual de compras netas de divisas por 10.000 millones de dólares.

“Esa absorción de divisas no generó disrupciones en el mercado de cambios gracias a una fuerte contraparte de la oferta privada, tanto en lo que respecta al superávit comercial como al financiamiento corporativo a través de la colocación de Obligaciones Negociables”, indicó.

DEUDA Y RIESGO PAÍS, EL CENTRO DE LA ESCENA

Otro de los aspectos que genera atención es el perfil de vencimientos de deuda que enfrentará la Argentina durante 2027. Según explicó Anzoátegui, el próximo año concentra compromisos significativos tanto con acreedores privados como con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Para afrontar ese escenario, la estrategia oficial contempla una combinación de privatizaciones, nuevas líneas de financiamiento de organismos multilaterales y refinanciación de deuda con inversores privados.

“Para viabilizar este roll-over sin incurrir en costos prohibitivos, la clave macroeconómica radica en la compresión del riesgo país, que actualmente se encuentra en torno al 9%“, remarcó.

La evolución de esta variable será determinante para medir la capacidad de acceso al crédito y las condiciones financieras de toda la economía, incluido el sector agropecuario.

COMPETITIVIDAD Y COSTOS BAJO PRESIÓN

Respecto del mercado cambiario, Anzoátegui señaló que la estabilidad del dólar nominal convive con una inflación que, aunque desacelerada, sigue erosionando parte de la competitividad de la economía.

Actualmente, el tipo de cambio ronda los $1.450 por dólar y se encuentra por debajo de los niveles que exhibía tras la fuerte corrección cambiaria de fines de 2023. Según el análisis de CREA, el tipo de cambio real multilateral también muestra cierto rezago frente a períodos anteriores.

Sin embargo, el especialista destacó que las exportaciones continúan creciendo impulsadas por la recuperación de la cosecha gruesa, la expansión minera y el desarrollo del sector hidrocarburífero.

“A pesar de eso, las exportaciones continúan mostrando un desempeño expansivo, traccionadas por los volúmenes de la cosecha gruesa, la minería y el sector hidrocarburífero. En contraposición, las importaciones retroceden debido a la contracción del nivel de actividad en los bloques industriales y comerciales con alta dependencia de insumos importados”, comentó.

Para las empresas agropecuarias, la principal consecuencia del actual esquema económico se observa en la microeconomía. El rezago cambiario impacta directamente sobre los costos expresados en pesos, un factor que obliga a afinar aún más el análisis financiero y la planificación de cada campaña.

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