De piloto a productor: Walter, el ex campeón de TC que conduce a la papa por el camino de la sustentabilidad
Walter Hernández fue campeón de Turismo Carretera en 1993 y dos veces subcampeón de TC 2000. Tras su retiro de las pistas se volcó de lleno a ser productor agropecuario, con la papa como principal eslabón de su negocio y una apuesta fuerte por la agricultura regenerativa.
Walter Hernández es el nombre de un productor agropecuario de punta, de la zona de Comandante Nicanor Otamendi, en el sur de la provincia de Buenos Aires. Allá donde el viento del mar entra en la zona agrícola y marca el ritmo de lo que pasa en el campo.
Su empresa agropecuaria, El Parque Papas S.R.L, también se inquieta por hacer punta en la producción justamente de papas: en noviembre del año pasado viajaron hasta Nueva York y participaron de los Global Farmer Awards, en la sede central de PepsiCo. En total se reunieron unos 60 productores y diversos asesores de 19 países.
En el evento, Hernández subió al escenario y recibió un premio a la “Agricultura Positiva”. No necesitó ensayar demasiado: otra vocación, ser piloto de Turismo Carretera y TC 2000, lo había llevado a encabezar podios, colgarse coronas de laureles y descorchar champanes para mojar a todo aquel que hubiera disfrutado de un triunfo suyo.
Walter Hernández fue campeón de la categoría más popular de la Argentina en 1993, año en el que se impuso en el semipermanente de La Plata y la Base Aérea de Morón, dos lugares recordados por los fanáticos del TC pero que por cuestiones de seguridad ya quedaron en una era pasada.
Ese año el liderazgo de Walter Hernández quedó por encima de otros nombres históricos: Juan Bautista de Benedictis y Oscar Aventín. También se quedó con el premio Olimpia de Plata al mejor piloto de ese año.
UN PILOTO QUE ENCAMINA LA PRODUCCIÓN DE PAPAS
En una charla con Infocampo en el reciente Regen Summit organizado por McCain Foods en Laguna de los Padres, muy cerca de Mar del Plata, Hernández detalló cómo se basa su modelo productivo y su vínculo con la industria.
También remarcó la importancia de trabajar en una agricultura regenerativa y explicó cómo se da el largo proceso del pasaje de las aplicaciones de productos químicos al mundo de los biológicos.
Incluso desde la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA) destacaron el trabajo de El Parque Papas.
“Hace unos años, la gente de la empresa se entusiasmó muchísimo con los refugios biológicos. Se instalaron refugios de biodiversidad, escucharon la charla y vieron una caja que yo llevé de polinizadores. Se entusiasmaron y lograron hacer un clic y ahora ya están motivados internamente, no es que es porque alguien les dice que lo tienen que hacer o que hay una recompensa externa, sino que realmente están convencidos”, señaló Mariano Devoto, investigador de la FAUBA.
Algo de ese espíritu, asegura Hernández, fue la huella que le dejó el automovilismo al mejor de los niveles en el país para poder replicarlo hoy en su actividad agropecuaria.
“No dejar nada librado al azar, no creer en la mala suerte y tratar de hacer las cosas muy bien, para que salgan bien. Eso me llevó a que el progreso y el crecimiento sean más rápidos y más consistentes”, sintetizó.
–¿Cómo se dio tu relación con el agro y la producción de papas?
-Vengo de una familia que siempre produjo papa. Un año antes de retirarme del automovilismo ya venía con el proyecto de ser productor papero. En su momento lo arrancamos junto con PepsiCo, y tras la muerte de mi padre dejé definitivamente de correr y me dediqué a la empresa familiar y a mi propia empresa. Tuve una gran oportunidad de poder ir creciendo a través de los años, y siempre muy comprometido con lo que es la agricultura sustentable. Todo lo que aprendí del automovilismo y del deporte lo implementé en mi empresa.
-¿En el campo en qué en qué se concreta eso?
-En armar un buen equipo, en ser siempre previsible, hacer mantenimientos en los equipos y trabajar en forma anticipada, y trabajar en forma preventiva. Eso me ayudó muchísimo a tener un mejor promedio y mejores resultados aún. El deporte te hace mucho más duro, porque perdés más veces de las que ganás.
Hernández y su esposa, Marina.
-Pero en el agro no podés perder más que lo que ganás.
-No, pero por eso: al tratar de hacer las cosas muy bien, siempre vas a tener un mejor promedio. Por eso estudiamos qué ocurrió el año anterior para no volver a cometer el mismo error. Entonces, todas esas cosas hacen que vos puedas tener un mejor resultado final del producto o del resultado económico.
-Si alguien empieza ahora en 2026 a producir papa. ¿Qué tiene que tener en su esquema básico de producción?
-Hoy las empresas y el consumidor son mucho más exigentes que en años anteriores. Sea papa o agricultura en general están todos virando y ya trabajando en lo que estamos viendo acá en el Regen Summit de McCain. Nosotros hace ya más de 10 años que venimos trabajando con PepsiCo (en agricultura regenerativa) y también estamos trabajando con McCain, lo cual nos hará mucho más fuertes dentro de 4 años cuando realmente esto se valide. Y al que vaya a entrar, creo que tiene que ir por ese camino, para estar en el 2030 preparado para lo que se viene.
-¿Cómo creés que serán los comportamientos en el consumo?
-Los chicos, toda la gente joven, está mucho más concientizada en lo ‘qué es lo que voy a comer’, y se fija más en la etiqueta, en cómo viene, qué trazabilidad tiene. Sabe que una marca viene con un cierto nivel de trazabilidad mucho más seguro que otras y entonces a eso la gente lo va a pagar.
-¿Qué pasa entre los productores y dueños de campos a la hora de salir a buscar lotes para producir, y los efectos sobre los suelos? ¿Producir papas puede hacer que posteriormente no se quiera alquilar ese campo para otra producción?
–Nosotros hemos diseñado una estrategia de hacer agricultura regenerativa con el mismo dueño del campo. Luego de que ellos producen maíz, sembramos un puente verde y sembramos avena, rabanito, vicia. Entonces, eso hace que cuando nosotros vamos a labrar el suelo, el mismo ya tenga mayor estructura. Ahora en el mes de junio inauguraremos la biofábrica.
-¿De qué se tratará?
-Vamos a reproducir microorganismos del suelo. Los vamos a reproducir para que haya aún más y que el suelo tenga mayor vida. Entonces, las plantas que vamos a poner en ese suelo puedan alimentarse y nutrirse mejor de todos los nutrientes que tenga el suelo, más lo que uno le agregue. Todo más natural. Inclusive cuando estemos pulverizando vamos a bajar los químicos e incrementar los orgánicos. Eso hará que se reduzca el uso de fertilizantes nitrogenados.
-¿Y a la hora del control del lote el resultado será el mismo?
-Obviamente que va a ser una un conjunto de cosas en el cual la importancia de todo eso es bajar cantidades. Entonces, para que el kilo de papa tenga la menor huella de carbono posible, y eso es ‘parte de’. Porque si vos tenés suelo verde, va a captar más carbono y ese carbono va a hacer que el suelo esté más vivo y vos cuando vayas a producir papa tengas mayor disponibilidad de nutrientes y las raíces estén más vivas. ¿Por qué? Porque todos los microorganismos que tenés en vida harán que todas esas raíces puedan absorber más nutrientes. Y las plantas van a ser mucho más rústicas, se les agregarán menos agroquímicos.
-Es una rueda.
-Exacto. Una rueda en la cual se necesitan años para ponerla a punto.
-¿Y cuánto tarda en dar la vuelta esa rueda?
-Seis años desde que empezaste a preparar el lote.
-Es largo.
-Sí, no es de un día para el otro. Por eso venimos hace varios años trabajando en ese camino y recién ahora estamos empezando a ver algunos índices que nos marcan una mejoría. Por eso tenés que hacer acuerdos estratégicos con el dueño del campo, de entregarle un lote disponible al dueño para que pueda hacer un trigo excelente y después a partir de ahí entrar con ellos a jugar ofreciéndoles tus microorganismos para que ellos pulvericen. Hay que ir preparándolo al campo, no es una magia.
-¿Se puede bajar la huella de carbono?
-Sí, pero vos tenés que bajarla en todo el período y toda la rueda de los cultivos y del cultivo. Entonces, más allá de los dueños del campo, uno tiene que saber hacer una agricultura responsable porque esto el suelo es un bien no renovable, es un bien de todas las generaciones.
-¿Cómo es la relación comercial entre los productores y las industrias?
-Hay diferentes tipos de productores. Yo puedo hablar de lo nuestro. Nosotros firmamos contrato desde hace más de 25 años con PepsiCo y también tenemos contrato con McCain, con Lamb Weston para lo que es semillas y también papa fresca. El 90% de nuestras producciones es para industria y el 10% para mercado fresco, que la mandamos lavada y en bolsas de 20 kilos al Mercado Central con un sello de trazabilidad y de buenas prácticas agrícolas. Eso lo certificamos desde 2010 y tiene un QR con la información.
Walter Hernández e hijos: Francisco y Rosario.
-Ya pasaste por varias administraciones presidenciales como productor agropecuario. ¿Cómo es producir a campo en la Argentina de hoy?
-Yo realmente no me puedo quejar con ninguna. Desde la responsabilidad social deseo que nos vaya bien a todos. Esto es un periodo de transición muy duro y tenemos que cambiar un poco el chip en la producción, bajar los costos. Antes la inflación iba diluyendo los errores y creo que ahora estamos más expuestos a cada desvío que tengamos en nuestra empresa. Así que hoy cada movimiento hay que pensarlo mucho en cómo hacerlo y ejecutarlo. Lo actual es totalmente lo opuesto a lo que veníamos, pero hay que probar con esta nueva administración y ver si en los próximos años vamos a tener un fruto para todos. Sea para las personas que sean, las de a pie que trabajan de un sueldo y demás, y que tengan acceso a todos los beneficios que realmente tienen que tener, los cuales no tienen hoy. Esto no se cambia un año a otro.
-¿Cuánto creés que durará ese pasaje?
-Creo que va a ser de una generación a otra. Mi padre se murió en el 2003 y me dijo: “Para que cambie el país se necesitan más de 20 años”. O sea, dos generaciones. Esperemos que sea una sola generación nada más.
-¿Qué te costó más? ¿Subirte a un auto de carrera y aprender a manejarlo o saber a dominar las artes de ser productor agropecuario?
-Yo tuve una ayuda muy grande del automovilismo anteriormente, porque toda mi experiencia de formar equipo, de armar, de dialogar, de ver mis propios errores lo llevé al campo y eso me acortó mucho los tiempos. Pero en las dos cosas tenés que tener mucha pasión para poder lograr los objetivos. Y las dos me costaron mucho, pero mayormente el campo. Acá me costó poder tener resultados.
-Pero podemos suponer que son triunfos algo más sólidos y estructurales.
-Obviamente, sí. Así es.
-¿Qué rivales tuviste en pista y hoy a la distancia los recordás como un honor el haber competido contra ellos?
-Disputé dos campeonatos con Oscar Aventín, con Lalo Ramos, con el Flaco Traverso, tanto en TC como en TC 2000. Daniel Cingolani, Henry Martin. Cuando llegás a un nivel en el cual estás compitiendo con los mejores todos son rivales, y a todos realmente cuesta mucho ganarles porque cada uno se destaca en diferentes aspectos. Hay pilotos que van muy bien en lo rápido, otros en lo lento, hay circuitos que te cae bien a vos o no. Uno que me costó mucho vencer fue Gabriel Ponce de León: él me ganó los dos campeonatos dentro del mismo equipo. Y en TC me costó mucho pelear el campeonato del 93’ con Aventín.
-¿Qué circuito te calzaba mejor?
-Balcarce, Río Cuarto, 9 de Julio. Me marcaron mucho. En Balcarce tuve mis mejores carreras, en Rafaela también. Pero el que más me gustaba era Balcarce.
-Algo que dolió mucho en el TC fue la muerte de Guido Falaschi, en 2011, por un accidente justamente en Balcarce. Tras eso, la categoría nunca más volvió al circuito. ¿Se debería haber seguido corriendo ahí?
-Para mí sí. Yo creo que lo que ocurrió fue negligencia de los corredores.
-¿Por qué?
-Porque el lugar en el que estaba detenido el auto de Falaschi se veía, eso de que ‘no se veía’ no es así, se ve de ahí. Así que fue negligencia. Siempre son los mismos los que chocan. Si vos haces un análisis, Girolami, y pobre que lo esté nombrando, siempre fue un piloto que cometió muchos errores en lo que es evitar un choque. Había una nube de polvo y todos seguían a fondo, no cuesta nada ir levantando, y pasar. Así que yo creo que se podía y se debería seguir corriendo en Balcarce. (Nota del redactor: actualmente la ACTC inspecciona el circuito y sus remodelaciones, sobre todo para el TC Pickup).
-¿Es más peligroso que otros, de todos modos?
-Uno se sube arriba de un auto y sabe qué riesgo corre. Por ejemplo el autódromo El Zonda, de San Juan: es lo mismo que Balcarce. Es exactamente lo mismo. Y es un circuito hermoso para correr. Vos sabés que si te equivocás vas a la sierra y te pegás feo. Se sigue corriendo en Nurburgring, más allá de que el otro día falleció un corredor. Pero Max Verstappen va a correr ahí. Pero esa adrenalina que tiene el piloto la tiene que seguir teniendo siempre y uno sabe cuáles son los límites. Una cosa es verlo, reconocerlo, y otra cosa es no verlo. No hay peor ciego que el que no quiere ver.
-También, en el accidente de Falaschi las gomas de contención no contuvieron, estaban completamente sueltas. ¿Eso fue negligencia?
-Sí, también. Pero también fijate que Larrauri venía perdiendo una vuelta. Él sabe que viene perdiendo una vuelta, se tiene que correr a un costado. Yo lo veo más como una responsabilidad de los que están en pista, a lo que fue la seguridad del circuito. Vos sabés que cuando vas a Balcarce tenés que tener 20 ojos, en 9 de Julio sabés que tenés escapatoria. En el circuito 12 de Buenos Aires han ocurrido accidentes más graves al salir del curvón Salotto, por la velocidad a la que vas. Lamentablemente lo que pasó en Balcarce fue una desgracia pero no ha habido otros accidentes graves. Porque es un circuito de media velocidad, no alta. La curvas son de segunda, cuando en Buenos Aires salís de Salotto a 240 kilómetros por hora. Un auto cruzado ahí es letal. Hay que buscar el balance en la seguridad de los circuitos.
-¿Y desluce al TC que no estén las cupé Chevy, Dodge o Torino, o el Falcon?
-Había que hacer un cambio, ¿no? Pero no le hubiese puesto tanta carga, lo hubiese hecho con esos autos, con menos carga, con lo cual ahí también tanto el piloto como los equipos tienen que agudizar el ingenio.
-¿Qué te parece Franco Colapinto como piloto?
-Es muy rápido. Creo que el año pasado tuvo buenos resultados parciales y este año esperaba un poquito más en las primeras carreras. Lo que pasa es que para opinar uno tiene que estar dentro de la cocina, y ver si tienen los mismos desarrollos uno que otro. Son equipos que están desarrollando continuamente. Hay que ver si lo están desarrollando con Colapinto y dejan que al estar Gasly sea él quien sume puntos. Hay que ver la estrategia de cada equipo. Pero es un piloto que es muy habilidoso para largar, gana muchos puestos en las primeras curvas, que no muchos lo hacen, evita muy bien los obstáculos y eso marca una diferencia con los demás pilotos. Como dije, también en la Fórmula 1 siempre son los mismos los que chocan. Lo mismo en TN, lo mismo en TC, todos pasan. Son todos siempre los mismos.








