Falta de hacienda y dólar atrasado: dos “cuellos de botella” en el sendero exportador de la carne
El informe semanal del Rosgan analiza el excelente momento de las exportaciones de carne vacuna, pero advierte que el déficit de hacienda conspira contra el crecimiento, y es un fenómeno que se mantendrá durante varios años en nuestro país.
Como es habitual en sus reportes semanales, el mercado ganadero de Rosario (Rosgan) no anduvo con medias vueltas en el análisis publicado en las últimas horas: “Frente a un excepcional escenario externo, el sector opera condicionado por la caída estructural de la oferta local”, tituló su reporte, apuntado a la industria exportadora de carne vacuna.
El gran problema, de acuerdo con el Rosgan, es el déficit de hacienda que sufre el país, producto de la reducción del stock ocurrida en los últimos años por diversos factores, tanto políticos como ambientales (la sequía de hace tres años fue letal).
Pero a esto se suma un negocio complicado para los frigoríficos por un tipo de cambio que se actualiza muy por debajo de los índices de inflación, lo que hace difícil sobrellevar los costos fijos.
EL DINAMISMO DE LA CARNE Y LA FALTA DE HACIENDA
El documento del Rosgan comienza con un repaso de los últimos datos de exportación de carne vacuna, correspondientes al primer trimestre del año, que confirman un escenario de fuerte dinamismo en términos de facturación: el sector superó los U$S 1.000 millones en apenas tres meses, duplicando los ingresos obtenidos en igual período del año pasado.
“No obstante, este destacado desempeño en valores no se traduce necesariamente en una mejora en la rentabilidad. Por el contrario, el negocio exportador continúa operando en un terreno muy ajustado. Los embarques, que alcanzaron el equivalente a 200 mil toneladas de res con hueso, reflejan una recuperación del 17% frente al nivel registrado un año atrás”, indica el Rosgan.
De hecho, para el mercado rosarino el denominado “boom” actual de exportaciones no es tan así: si se comparan los volúmenes con los de 2024, aún se observa una contracción del 19%, lo que evidencia que la recuperación respecto de la fuerte retracción de ventas registrada durante este primer tramo del año pasado sigue siendo parcial.
Para el Rosgan, al analizar los volúmenes exportados en el primer trimestre del año en curso, resulta más apropiado hablar de una leve recuperación que de un crecimiento de exportaciones, porque la base de comparación es muy baja, debido a que en el primer trimestre de 2025 se había registrado una baja del 30% en los embarques, en un contexto de fuerte pérdida de competitividad para la industria local
Y aquí es donde el factor de la oferta de animales tiene peso. “En este contexto, la menor disponibilidad de hacienda comienza a jugar un rol determinante. La restricción en la oferta impacta directamente sobre el volumen exportado y condiciona la capacidad de expansión del sector en el corto plazo”, resume el Rosgan.
LA INCIDENCIA DEL DÓLAR
Pero como otro factor estructural que frena el empuje exportador, el mercado cita la evolución del tipo de cambio al cual liquida sus ventas el sector exportador (neto del 5% de derechos de exportación), donde se observa una situación similar a la registrada durante el primer tramo del año pasado, con un tipo de cambio evolucionando a menor ritmo que la inflación.
“En efecto, ya durante el último trimestre de 2025 el tipo de cambio se venía manteniendo prácticamente estable, con una variación de apenas el 3% en todo el período contra una tasa de inflación en pesos del 8%. En paralelo, el precio de la hacienda —tomando como referencia el valor del novillo— registró un incremento del 30% en moneda local”, subraya.
Y agrega que esta dinámica en el precio de la hacienda se extendió durante los primeros meses del año, para luego mostrar una corrección parcial. Actualmente, en comparación con los promedios de diciembre de 2025, el precio del novillo acumula un alza cercana al 3% en lo que va del año. Sin embargo, el tipo de cambio profundizó su debilidad, registrando en los primeros cuatro meses una caída nominal del 5% contra una inflación que -solo hasta el mes de marzo- alcanzaba un 9,4% trimestral.
El problema es que la hacienda, lejos de ceder, sostiene su alto valor precisamente por la escasez de oferta disponible, y que no es algo de corto plazo: según el Rosgan, la industria y toda la cadena de ganados y carnes deberá convivir con este escenario durante los próximos tres a cinco años, y eso es lo que efectivamente está impulsando los precios de los animales.
Algunas cuentas son claves para entender este escenario: con un stock que se ha reducido en casi 700 mil cabezas, el nivel de faena debería contraerse, como mínimo, en esa misma magnitud para al menos detener la caída del rodeo. Esto, además, bajo el supuesto de que, con la actual relación vaca/stock, por cada punto que se pierde por mortandad natural, el índice de parición debería mejorar en cerca de 2,5 puntos solo para compensar dicha pérdida.
“En este contexto, si en 2025 la faena total fue de 13,6 millones de cabezas, una reducción de 700 mil cabezas implicaría un nivel de procesamiento anual inferior a los 13 millones. No obstante, este ajuste solo permitiría estabilizar el stock en niveles similares a los registrados hacia fines de 2024, manteniéndose aún más de 2,5 millones de cabezas por debajo de los números de 2022, cuando el stock nacional alcanzaba los 54,25 millones de animales”, enumera el Rosgan.
Y completa: “En este sentido, aunque una recuperación gradual y sostenida del stock requiere implementar mejoras en muchos otros aspectos tendientes a incrementar la eficiencia productiva dentro del rodeo, la restricción de la oferta resulta ineludible en este tipo de fases de recomposición”.
EL DESAFÍO DE LA INDUSTRIA FRIGORÍFICA
El punto clave, entonces, radica en cómo logrará la industria local transitar estos años de oferta limitada, considerando que su eficiencia operativa depende en gran medida de los volúmenes de procesamiento logrados. Se trata de una industria con elevados costos fijos que necesariamente requiere altos niveles de actividad para su adecuada absorción.
Si bien no existen estadísticas oficiales sobre la capacidad instalada de la industria frigorífica en Argentina, puede tomarse como referencia de mínima los 14,5 millones de cabezas procesados apenas tres años atrás, en 2023. Por lo tanto, proyectar una faena inferior a los 13 millones de animales anuales implica ubicar al presente ciclo en un escenario de elevada ociosidad industrial, más aún, considerando las importantes inversiones realizadas en los últimos años.
“En definitiva, estas estructuras de costos, intensivas y poco flexibles, hoy se enfrentan a un nivel de oferta extremadamente limitado que, lejos de ser transitorio, se perfila como una constante en los próximos años. Este desbalance entre oferta genuina de hacienda y demanda industrial aporta un sostén adicional a ya muy firme escenario de precios que impone el contexto global”, cierra el Rosgan.
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