Bioestimulantes: el “as bajo la manga” para sostener rindes ante la suba de los fertilizantes
En un año marcado por la incertidumbre y el fuerte aumento en el precio de los fertilizantes nitrogenados, los bioestimulantes empiezan a ganar protagonismo como una herramienta estratégica para cuidar la productividad del trigo.
Desde el Hotel Sheraton de la ciudad de Mar del Plata, referentes del sector coincidieron en que la campaña fina se perfila con márgenes más ajustados y decisiones productivas mucho más conservadoras.
En ese contexto, en A Todo Trigo quedó claro que la eficiencia en el uso de insumos aparece como la principal prioridad.
“Es un año atípico. Las expectativas de siembra de trigo cayeron bastante por el precio, principalmente, de los fertilizantes nitrogenados”, advirtió Rafael Jurado, director de Biofilm en diálogo con Infocampo.
Según explicó, el elevado costo de la urea y otros fertilizantes obliga a muchos productores a replantear las dosis tradicionales, abriendo espacio para tecnologías biológicas que permitan compensar parte de esa reducción.
MENOS NITRÓGENO Y MÁS EFICIENCIA
Lejos de plantearse como un reemplazo directo de la fertilización química, los bioestimulantes buscan potenciar la eficiencia del cultivo y mejorar el aprovechamiento de nutrientes, según adviertió el entrevistado en el Congreso.
“El cuello de botella este año es el valor del nitrógeno, porque el rendimiento del trigo está muy ligado a la fertilización nitrogenada. Va a haber una subfertilización por una cuestión de costos y ahí es donde entran los bioestimulantes”, señaló Jurado.
La estrategia, explicó, apunta a combinar menores dosis de fertilizantes con herramientas biológicas capaces de sostener el potencial de rinde.
“Si tengo el número para usar 120 o 140 kilos en vez de 200, complemento con un bioestimulante. Esa sinergia puede ser un complemento ideal para esta campaña”, afirmó.
Incluso, aseguró que en ensayos realizados en la región Mar y Sierras se observaron resultados alentadores: tratamientos combinados con biológicos lograron superar en rendimiento a esquemas con dosis completas de nitrógeno.
COMPRAS DE ÚLTIMO MOMENTO
Otro de los fenómenos que atraviesa la campaña es el cambio en la dinámica comercial. La volatilidad económica y la incertidumbre sobre los márgenes están llevando a los productores a postergar decisiones hasta último momento.
“Antes todo era mucho más planificado. Desde el año pasado, las decisiones de compra se toman muy sobre la marcha”, sostuvo Jurado. Esa situación genera fuertes desafíos logísticos para las empresas proveedoras, ya que el tiempo entre la compra y la necesidad de aplicación es cada vez más corto.
“Tenemos cuellos de botella logísticos y de producción porque el tiempo entre la decisión y el uso del producto es mínimo. Estamos tratando de agilizar lo más posible la logística para llegar en tiempo y forma con la necesidad que tiene el productor”, explicó.
En ese escenario, desde Biofilm remarcaron que la apuesta pasa por ofrecer esquemas integrados, con kits y packs que combinan productos biológicos y químicos para acompañar al productor durante todo el ciclo del cultivo.
Con costos ajustados y menor margen para equivocarse, la campaña fina 2026 parece encaminarse hacia un modelo donde cada kilo de fertilizante deberá rendir más. Y allí, los bioestimulantes buscan consolidarse como uno de los aliados clave del trigo.
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