Agrónomos más allá de lo rural: el caso de Marilú, que llevó sus conocimientos al golf y al fútbol
Fuera del agro tradicional, el diseño y mantenimiento de canchas deportivas aparece como un nicho expansión, en varios deportes. Los desafíos que presenta el futuro del fútbol.
En el universo profesional de la agronomía, históricamente asociado a la producción de alimentos, comienza a consolidarse una especialidad que hasta hace pocos años parecía marginal: el diseño, la construcción y el mantenimiento de campos deportivos.
Desde canchas de golf hasta estadios de fútbol profesional, el conocimiento agronómico se vuelve clave para sostener superficies de alto rendimiento.
Marilú White, ingeniera agrónoma egresada de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ), es una de las profesionales que logró abrirse camino en este ámbito. Con experiencia en Argentina y en el exterior, su recorrido da cuenta de un campo laboral en crecimiento y todavía poco explorado.
En una entrevista realizada por Cosecha Propia, contó sobre el gran espectro de la actividad profesional de los ingenieros agrónomos y se focalizó en uno de ellos que fue tomando fuerza en los últimos años: el cuidado de las canchas deportivas, especialmente de fútbol y golf.
“Me recibí en 1998 en la Universidad de Lomas de Zamora y mantengo un vínculo muy activo. Casi todos los años participo en charlas de la cátedra de Introducción a la Realidad Agropecuaria, justamente porque mi actividad profesional es bastante diferente de lo que habitualmente se asocia con la agronomía”, comentó.
White explicó: “desde chica me interesaba el golf, porque en mi casa se jugaba. Cuando me acerqué a Agronomía, me gustó el entorno, me daba la sensación de estar en el campo. Eso terminó de convencerme”.
Además comentó que ingresar a la carrera de Agronomía “fue un cambio fuerte”.
“Venía de un colegio privado, con grupos chicos, y el primer día de cursada éramos más de 200 alumnos en un aula. No estaba acostumbrada, pero fue una experiencia muy enriquecedora. Te abre la cabeza y te conecta con realidades muy distintas”, recordó.
AGRÓNOMOS “SIN ENCASILLARSE”
Para White, “la agronomía es amplísima y uno nunca sabe dónde va a terminar trabajando”.
“Yo, por ejemplo, me enganché mucho con la cátedra de Maquinaria. Hoy puedo hablar de igual a igual con mecánicos, manejar equipos, entender su funcionamiento. Todo suma”, explicó.
Sus primeros pasos en el diseño de canchas de golf fueron antes de recibirse. “Ya estaba haciendo una pasantía en la Asociación Argentina de Golf, en un driving de Costanera Norte. La cursada era intensa, así que el último año traté de liberar materias para poder trabajar un poco más. Ya necesitaba insertarme en el ámbito profesional”, recordó.
MUJER, AGRONOMÍA Y MAQUINARIA
“¿Fue difícil insertarte en un ambiente históricamente masculino?”, le consultaron a White.
“Sí, porque sigue siendo una actividad muy machista. En el campo, en las canchas, la mayoría son hombres y, como mujer, tenés que demostrar un poco más. Hasta que ven que te subís a un tractor, manejás una máquina o trabajás a la par, cuesta”, lamentó. “Con el tiempo eso se acomoda y el respeto llega solo”, explicó la agrónoma.
El desafío de “humanizar” la toma de decisiones a campo: “Están faltando ingenieros agrónomos”
Y sumó que “el trabajo empieza con el movimiento de suelo: nivelación, drenajes, riego. Después viene el diseño en sí, aprovechando la forestación y las características del terreno”.
“No es lo mismo construir en Buenos Aires que en Córdoba o Tandil. Lo último es definir el tipo de césped y su implantación, muchas veces mediante estolones”, explicó, y señaló que los “otros factores entran en juego” son “la calidad del agua de riego, el clima, el uso que va a tener la cancha, el nivel de exigencia”.
“Hoy trabajo mucho en mantenimiento: alturas de corte, fertilización, control de plagas. Además, hay una tendencia creciente a reducir el uso de productos químicos”, contó.
EL FÚTBOL Y UNA DEUDA PENDIENTE
Para White, la Argentina en comparación con otros países en este rubro, está muchas veces en el aspecto económico.
“Hay canchas de muy buen nivel, comparables con las del exterior. El problema suele ser el presupuesto, la maquinaria y la cantidad de personal disponible”, señaló, y también indicó que hay “pocos clubes” que incorporan la figura del ingeniero agrónomo.
“Hoy el fútbol argentino todavía se maneja con la figura del canchero, pero no es agrónomo. Recién ahora algunos clubes grandes empezaron a sumar profesionales, porque nosotros sabemos cómo optimizar recursos y tomar mejores decisiones técnicas”, indicó.
A la vez alertó por el sobreuso en el césped de los estadios. “Por eso se están adoptando canchas mixtas, con fibras sintéticas. Es un avance importante, pero todavía se está aprendiendo a manejarlas correctamente”, remarcó.
UNA SALIDA LABORAL QUE GANA ESPACIO
-¿Creés que este es un nicho con futuro para la agronomía?
-Sin dudas. En clubes, barrios cerrados, complejos deportivos, hay muchísimo por hacer. A veces se piensa que es solo cortar el pasto, pero detrás hay manejo de suelos, drenajes, riego, fertilización, planificación. Es un campo enorme y todavía poco explorado.
-¿Qué mensaje final dejarías a quienes están estudiando Ciencias Agrarias?
-Que no se limiten a la idea tradicional del “campo”. La agronomía tiene muchas salidas posibles y algunas, como esta, ni siquiera se imaginan cuando arrancan la carrera.
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